viernes, 28 de septiembre de 2012

GUSANOS



                                                              

        Como alas de mariposas revoloteaban las ideas por mi desnuda cabeza, estaba todo sumamente plagado de infectos gusanos y luciones, unos se arrastraban, otros caían desde zonas más altas para enroscarse en los cuerpos fríos y desnudos de sus congéneres, en algunas oquedades las cresas devoraban trozos de mi perforado cerebro, podía sentir cada mordisco que me daban, sentía una aguda punzada que me llegaba hasta el corazón en décimas de segundo, consiguiendo que el bombeo fuera irregular y muy acelerado.
     Notaba el lento avance de los helmintos vermiformes sobre las autopistas de mi información, notaba cómo abrían los cajones de mis ocultos archivos para devorarlos lentamente, estaba perdiendo velocidad en mi sinapsis, pues las perforaciones eran cada vez más profundas y dañinas.
    El desencuentro con la realidad cada vez era más evidente, ya nada era como parecía, ni yo me comportaba como debiera, todo presagiaba una debacle, puesto que ya casi ninguna pieza del gran puzzle encajaba en su sitio y tampoco me importaba mucho el buscarlo, puesto que nunca me han interesado mucho estos tipos de juegos.
    Los días comenzaban como habían acabado los anteriores, sólo que un poco más viejo y con mi queso gruyere más y más perforado, pero por lo demás todo parecía un remanso de paz, era como una gran balsa de aceite que sólo se movía cuando yo lo ordenaba. La línea era cada vez más larga, pero a su vez mas estrecha y resbaladiza. Las profundidades se hacían insondables, pero eso no me inquietaba, puesto que todo estaba previsto, el guión estaba escrito y no había razón para cambiarlo.
   Llevaba algunas semanas sin crear nada, sólo algún relato absurdo e inútil como este que estáis leyendo, había abandonado los libros de artista, puesto que ya había quemado esa fase, otra fase más que moría sin pena ni gloria. Pero me había regalado  una treintena de ejemplares que desde los rincones más exóticos me llegaron y que yo guardo y conservo con muchísimo cariño e ilusión, aún atesoro un puñado de amigos y colaboradores de aquellos tiempos.
   Entre punzada y punzada de mis Gnatostomúlidos podía pensar y discernir algo, casi siempre trozos de cosas unidos a rastros de recuerdos, todos ellos discordantes y absurdos. Así podía rellenar los huecos entre las teselas de mis amplios vitrales. Esos por donde me asomaba a ver el mundo, o mejor dicho a ver y percibir mi mundo, ese lugar tan distinto en el que yo moro y que nada tiene que ver con en el que vive el resto de la humanidad. Este lugar por el cual me asomo es un trozo de ventana amorfa y multicolor, esta formado por infinidad de prismas que cortan y filtran la luz en un universo de fantasía, y que todo ello unido a mis terminaciones nerviosas le confieren a mi universo ese aspecto tan peculiar y diferente en el cual me muevo y me gustaría poder contaros para que disfrutéis también de mi entelequia.
    Posiblemente todo empezara mucho antes de donde mis recuerdos llegan, es posible que ni siquiera fuera algo concreto, sino un cúmulo de situaciones y emociones encontradas y diversas que se unieron en mi fresca cabeza ávida de conocimiento en una prontísima edad. Pero como siempre ocurre el ambiente donde uno nace y adquiere los primeros conocimientos y experiencias en la vida influye y mucho en eso que luego se llamara aprendizaje.
    Todo lo que nos envuelve desde nuestro nacimiento va forjando nuestro carácter, tal cual hago yo con el hierro en mi taller, aunque allí nos ayudamos de la fragua, que junto con un martillo maleamos el duro metal. En la vida nuestros educadores se valen de otros utensilios, unas veces mas suaves y otras no tanto, consiguiendo así que sintamos el peso de nuestra soledad desde el mismo día en que nacemos y nos cortan el cordón umbilical, infringiéndonos desde ese instante el dolor que vamos a padecer durante el resto de nuestros días. Así empieza la historia y así la escribimos todos, desnudos y llorando en un mundo inhóspito en el que ya no nadamos dentro del caliente y seguro útero materno.
    Nunca he sabido desde cuando poseo esos indelebles parásitos en el interior de mi sesera, tampoco nunca me he preocupado por saberlo, puesto que vivimos en una simbiosis en la que nos necesitamos mutuamente. Yo los alimento y ellos atesoran en sus vientres mis vivencias, mis recuerdos, mis fantasías y todo aquello que les ordeno, puesto que tienen el deber de la obediencia, cosa que fue lo primero que aprendí yo y que exijo a todo aquel que esté a mis órdenes. A cambio yo les doy protección y alimento vitalicio. En su mundo ellos son felices, o al menos yo lo veo así y eso me reconforta y me hace feliz, les estoy dando un mundo perfecto dentro de su jaula de oro.
    Pasados mas de cincuenta años me he dado cuenta que esta helmintiasis que arrastro no es tan beneficiosa para mi como pueda parecer “a bote pronto”, puesto que estos esclavos no dejan de comer, diariamente necesitan ingentes cantidades de alimento, que yo les proporciono en forma de recuerdos, retazos de textos, elaborados sueños y muchas fantasías. Pero lo que aun es peor es que se reproducen, y lo hacen cada vez mas rápido y en proporción geométrica, con los cual ya no doy abasto a suministrar el sustento necesario para mantener a la población en buena actitud hacia mi, y esto hace que sus mordiscos sean cada vez mas feroces, sus fauces se introducen en mis entrañas arrancándome trozos de mis librerías que nunca debieron tocarse. Esto funciona como un ordenador, no solo tiene que estar todo, sino que además debe estarlo en su sitio para su perfecto funcionamiento, puesto que de lo contrario habría que resetear el hardware con la dificultad añadida de que nadie podría ayudarnos desde el exterior dotándonos de un nuevo software.
     Es difícil hablar de ellos sabiendo que antes de teclearlo ya están deglutiendo lo que yo voy a escribir, y es posible que no les guste el sabor del alimento que les esta llegando, puesto que deben de notar que se están convirtiendo en caníbales y puede que me lo hagan pagar caro, supongo que el riesgo forma parte de la automedicación que me estoy administrando, aunque de momento no siento nada, todo parece normal. Intentaré seguir con el relato en la medida que estos molestos animales me lo permitan.
    Conocido el problema y asumido, ya sólo me resta procurar vivir con el en las mejores condiciones posibles, puesto que pienso que la cura es imposible, ya que forman parte de mi yo y en ellos están depositados todos mis recuerdos y no puedo prescindir de esa parte de mi.
     Con el pasar de los años nos hemos hecho imprescindibles y no seríamos capaces de sobrevivir el uno sin los otros, así que yo disfruto de sus portentosas dotes de memoria, de la velocidad con que me dan la información que necesito en cada momento a cambio de soportar la pesada carga de tener mi materia gris totalmente perforada y llena de estos repulsivos bichejos, que espero no verlos nunca, puesto que cuando estén fuera de mi es porque han terminado de devorarme y salen a buscar un nuevo lugar donde vivir y reproducirse. En ese último instante supongo que nos miraremos por primera y ultima vez, entonces ellos se llevaran mi vida y mis recuerdos a otro ser, mezclaran mis historias con otras nuevas y distintas y el nuevo morador nunca sabrá qué fue real y qué no, como yo he podido comprobar por mi mismo al cabo de muchos años.
    Los cajones que antaño estuvieron llenos de legajos carcomidos estarán vacíos, sólo el polvo reposa en sus carpetas y todo rastro de vida desapareció. Las estancias amplias que un día fueron una materia gelatinosa están vacías y tristes y la poca luz que penetra por los agujeros que hicieron sus moradores antes de salir nos hace ver algo que fue un lugar de vida, un sitio de trabajo el lugar de donde salían mis fantasías y mis ilusiones, el depósito de todas mis venturas y desventuras.
     Espero que la salida de estos desventurados vermiformes tarde en producirse y que me de cuenta de la incomodidad de ellos cuando les vaya faltando el sustento y así pueda yo proporcionar y racionar las colaciones para retrasar en la medida que pueda el desenlace de una parte importante de mi.
   Después de esta revelación ya puedo experimentar como un pequeño y agradable cosquilleo cada vez que siento esos pequeños bocaditos en mis entrañas, sé que ellos están plácidamente alimentándose y que todo esta funcionando según esta previsto en un guión nunca escrito y que yo he intentado bosquejar para que entendáis el porqué veo como veo, el porqué percibo como percibo. Todo varía según por el canal donde naveguen en ese momento las informaciones que se estén intercambiando.
   Es importante saber que no siempre vemos lo mismo ni tiene por que coincidir con la percepción del resto de las personas, puesto que cada uno poseemos nuestros propios gusanitos y la red perforada nunca es igual en cada individuo ni se mantiene inmutable, sino que por el contrario evolucionamos y siempre hacia una nueva concepción de la realidad.
  
 

LA LUNA AZUL




               La  luna azul es la segunda luna llena ocurrida durante un mismo mes del calendario gregoriano lo que sucede aproximadamente cada dos años y medio.
       Los meses del calendario gregoriano, salvo febrero, tienen una duración superior al lapso de tiempo entre dos lunas llenas (ciclo lunar) que es de 29,5 días. Es por eso posible tener dos lunas llenas dentro de un mismo mes.
       Entre tres y siete veces en cada siglo hay dos lunas azules en un mismo año. Debido a que el mes de febrero es el único cuya duración es inferior al ciclo lunar, la primera siempre se produce en enero y la segunda, en orden decreciente de probabilidad, en marzo, abril o mayo.
      Las siguientes lunas azules se producirán en agosto de 2012, julio de 2015, enero y marzo de 2018, octubre de 2020, agosto de 2023, mayo de 2026, diciembre de 2028...
    El calendario mexica, llamado haab por los mayas y xiupohualli por los pueblos de habla náhuatl es una denominación impropia del sistema de medición de tiempo empleado por los pueblos de Mesoamérica.
    Este sistema tiene dos versiones: el llamado calendario maya, dedicado a la medición de ciclos astronómicos, y el llamado calendario náhuatl o mexica, de uso civil. Ambos se basan en la interrelación de un año sagrado de 260 días con el año vago (natural) de 365 días, lo cual forma ciclos de 52 años llamados Fuegos Nuevos.
     Dos ciclos de 52 años forman un huehuetiliztli (ancianidad), es decir, 104 años. A su vez, los Fuegos Nuevos se organizan en paquetes de veinte, que forman grupos superiores de 5200 años llamados "soles".
     El calendario de los mexicas comparte la estructura básica de los calendarios solares de Mesoamérica. Un calendario civil de 365 días (xihuitl) proporciona las referencias cronológicas para las actividades de la sociedad en su conjunto; al mismo tiempo, un calendario místico de 260 días (tonalpohualli), utilizado para establecer horóscopos y predicciones. La combinación de ambos produce ciclos de 52 años de duración que se denominaba Xiuhmopilli (atadura de años).
     Estaba yo con mis recién cumplidos  Fuegos Nuevos y a la mitad  de la “ancianidad” según el calendario maya, observando la luna. Sabía que aun tenían que pasar siete meses para disfrutar de la próxima  luna azul. Repasaba mentalmente todos y cada uno de los tropiezos de los últimos tiempos, buff, podría ir metiendo los pies en todos y cada uno de los cráteres del satélite que me miraban fijamente y caerme, para volver a levantarme, tantas veces que se me romperían  las rodillas, las piernas y todo mi ser.
     Que carga tan pesada llevaba en los últimos tiempos. Quizá el paso de mi primer y seguramente último ciclo me había destruido de tal forma, que quedaba exhausto en cada una de mis manifestaciones creativas, obras que sin pena ni gloria pasaban por mi vida como un tren de largo recorrido.
   En aquel tiempo estaba preparando un libro de artista para un intercambio internacional, este era el motivo por el cual me estaba interesando tanto en la luz que nos invade en muchas de nuestras tristes noches, la misma que nos ha perseguido por cielo y tierra, por mares y valles. Nos ha perseguido de noche y de día. Nunca nos ha perdonado, siempre caminando junto a nosotros en forma de sombra, arrastrándose dócil y apesadumbradamente para recordarnos lo efímero de la vida terrenal.
    Ya tenía casi todo preparado, muchas lunas, enormes y azules lunas, otras lunitas pequeñas, como preciosas bolas de ping pong que danzaban sobre negros mundos plagados de estrellas y astros, con sus lejanas nebulosas de formas fantasmagóricas.
     Lunas que alguien había depositado en mis manos para que las dejara escapar dulcemente entre mis temblorosos dedos.
    Había lunas reticuladas, entre recortes de periódicos, lunas en blanco y negro, había lunas rotas y lunas vivas, había lunas de todo tipo, pero todas ellas llenas muy llenas para completar nuestras vidas.
    Estas azules llamaradas de ilusión que se repartirán entre un puñado de amigos, espero que iluminen nuestras oscuras noches de insomnio y zozobra.

jueves, 27 de septiembre de 2012

LA PUERTA DE LA JUSTICIA

      Cuenta una leyenda sobre la puerta de la Justicia de la ciudad de Granada .En la que se encuentra una llave en el arco interior y una mano en el exterior, que: el día que la llave del arco interior de la Puerta de la Justicia y la mano de su arco exterior se unan, es decir, si la Alhambra cae, será por que ha llegado el fin del mundo.
      Traspasando ese arco tras mi paseo por la recién descubierta ciudad como estudiante y acompañado por mi amigo cordobés Eduardo Lama llegábamos a una suave adoquinada y ultima cuesta de este precioso recinto, ya estábamos en el interior de las murallas. Al mirar a mi alrededor vi que estas estaban formadas por sillería en piedra, pero un tanto extraña, pues estaban cortadas estas lozas en forma bastante larga para el poco espesor que tenían, ya acercándome pude ver algo que parecía como inscripciones. Rápidamente tuve la respuesta de boca de mi amigo.
     Pausadamente, me explico: guanche (como el me llamaba) Isabel de Castilla decidió reforzar la muralla que va desde la Puerta de la Justicia a la Plaza de los Aljibes, y lo hizo con las lápidas del cementerio real de la Alhambra. Hoy en día aún se pueden apreciar los cantos de estos testigos marmóreos funerarios y como fueron dispuestas en esta muralla de muerte.
      La imagen de la famosa película la Lista de Schindler, en la que aparecen los judíos pisando una especie de carril construido con las lápidas de sus muertos tiene un reflejo pasado en la Alhambra.
    Estos largos paseos de primavera eran preciosos, agua, mucha agua corría por las acequias, y el verde tan profundo con que nos obsequiaba la naturaleza lo hacia todo mas bucólico. Ya no recordaba aquellos días, pues han pasado mas de treinta años, hasta que esta mañana al deshacer un pergamino que no se como llego a mis manos, volví a ver la imagen, aquello fue como si un caballo me hubiera pegado una gran coz en la cabeza.
    Deshago el nudo de mi arrugado y maltrecho rollo. Era como si después de muchos siglos alguien volviera a abrirlo, crujía al intentar desdoblarlo para así poder ver de qué se trataba aquello, mis manos temblaban, de su interior caían hojas, revoloteaban pájaros por mi cabeza.
     Esta piel era de una textura similar a la de cocodrilo, pero en su interior se encontraban esas inscripciones que ya viera en aquella ocasión por primera vez y que siempre volvería tocar cada vez que volvía, pues ya nunca mas abandone esta magnifica ciudad.
     Las palabras que había en el interior de este hermoso legajo pertenecía a un poeta que recientemente había conocido, era Arturo Casciaro y que desde Inglaterra me mandaba una hermosísima poesía en la que incorpora arte visual junto con repeticiones en dos idiomas para recalcar la realidad que nos rodea y nos exprime hasta la extenuación, al hacernos bailar el “baile de la muerte”, adentrándonos así en la profunda reflexión en la que nos deja tras volver a cerrar el manuscrito.
   Encantador trabajo Arturo Casciaro, me ha encantado tanto la factura, como el trasfondo. Muchas gracias por haberme hecho disfrutar de tu creación. Un abrazo.

TODO ES POSIBLE EN GRANADA


    Ayer un día del frío invierno, al abrir mi buzón encontré un pequeño copo de nieve en su interior. Al verlo tan blanco y perdido, lo llevé a mi casa, que estuviera junto a mi, pues me gustaba ese brillo tan angelical que me dedicaba cada vez que lo miraba.
  Era redondo y suave como una nube de algodón, blandito al tacto, y contra todo pronostico cálido, no me regalaba lágrimas al derretirse por la temperatura de mi mano, solo vi que se iba haciendo traslúcido con el paso del tiempo, primero le veía un tono perlado, rosáceo, hasta que me entregó su verdadero color. Rojo, un rojo intenso, cegador.
  Recuperado ya de mi extrañeza y viendo que estaba abriéndose como una flor, vi que de su interior brotaba una maravillosa obra, un pequeño y encantador haiku finamente tramado sobre papel de arroz, una larga y fina fibra de cereal hábilmente urdida por las sensibles manos de de Virginia Maluk.
  Estuve largo tiempo contemplando la dulce y ajada carcasa de esta linda flor que viajo desde Viña del mar Chile hasta mi buzón, la vi tan llena de ilusión y esperanza que me daba miedo que al abrirla escapara todo su aroma de golpe y perderlo para siempre, pero no fue así, y cada fino pétalo de la flor fue un canto a la belleza y a la sensibilidad.
  Agradezco este trozo tan hermoso de ti y felicito a todos los que lo van a tener.

Libro de Sodi Gabriela

     Después de haber descansado toda las noche, después de haber reposado la larga y dura semana, después de haber visto la cara de mi profesor de edición de arte Manuel Magán cuando sacó un librito de su sobre, el primero que puse en la cajita, una cajita que dulcemente prepare para que pudiera deleitarse con mi pequeño tesoro.
     Había colocado ese libro el primero, quería ver su cara, su expresión, intentar sondear el hierático rostro de mi amigo, quería escudriñar sus sentimientos cuando abriera el maravilloso regalo para sus ojos que yo le ofrecía.
     Pasaba lentamente las hojas, tocando, oliendo, sintiendo la dulce mano de mi amiga Sodi Gabriela que desde tierras lejanas me ofrecía su dulce trabajo sutilmente envuelto en un halo de magia y fantasía, de lejanos mundos por conquistar, de corazones hambrientos. Era un mundo sin fronteras, un mundo abierto en el que las distancias se habían reducido a un corto espacio de 10X10.
     Pocas horas después, ya de mañana, con la mirada relajada, con la mente abierta a nuevas cuitas, me encuentro un mensaje de Cuernavaca (cuanto evoca ese nombre.            
     Películas de western, que viéramos en nuestra juventud, de grandes y verdes praderas, de suaves cabalgadas de caballos guiados por sus jinetes). Que bonitas palabras, que ilusión contenida. Estaba nuevamente en lo alto de la nube, en la luna azul que me envolvía desde hacia varias semanas.
      Gracias Sodi Gabriela por tus dulces y emotivas palabras, gracias nuevamente por trasmitirme tan sutilmente tus emociones y sobre todo gracias por incluirme en tu selecto grupo de amigos.

NEPHILA GIGANTE

    
      Científicos de Estados Unidos y de Eslovenia han descubierto una nueva especie de ‘Nephila’ gigante, una araña tejedora de seda de oro, originaria de África y Madagascar. Esta nueva especie, es la más grande conocida hasta el momento”.
    Son conocidas por ser las arañas tejedoras más grandes, y producen las telas de araña de mayor tamaño, que a menudo superan el metro de diámetro, y su seda se asemeja al oro.
    Era la noticia que había leído esta mañana, aun me daba vueltas a la cabeza cuando llegue a la escuela, en el reloj de la pared marcaba las quince treinta de la tarde, aun estaba intentando hacer mi pesada digestión, sentado frente al telar, urdiendo,( esta vez solo hilos) muy soñoliento, intentaba no bostezar, apenas podía ver entre los lizos la trama, estaba todo tan enmarañado, el suelo lleno de restos de mil batallas de ovillos y madejas, destrozos de uno y otro bando repartidos por toda la estancia. Un poco más allá las guarniciones esperaban el momento justo para atacar asomados discretamente sobre las almenas de las cestas, con sus agujas afiladas y las canillas en ristre. Se notaba la tensión del momento, sabia que todo podía empezar en cualquier momento y no quería perderme el desenlace final.
   Desde mi atalaya podía presenciar perfectamente todo el campo de combate, mi posición dominante de tejedor me hacia parecer una Nephila gigante, con su abdomen hinchado y sus ojos expectantes, atentos a cualquier movimiento de mi red y sus alrededores.
    Tímidamente vi como algunas avanzadillas se posicionaban en lugares estratégicos, cubriendo los flancos del enemigo, ya bostezaba sin timidez, apenas subía la vista para separar la urdimbre y así poder introducir mi canilla y seguir con la sarga que estaba tejiendo.
    Las tropas de este ejercito tan multicolor estaban ya dispuestas para la batalla final, eran formaciones muy estudiadas, pues a vista de pájaro parecían formas muy reconocibles por mi, como pudieran ser unos nudos marineros, incluso una formación en orden de combate se asemejaba muchísimo a un corazón, todo unido por trincheras de hilos de diferente textura y origen, aunque todos vegetales, en el interior de cada estancia de lo puestos ya habían conseguido hacer tramas muy tupidas de fino algodón y grandes manchas marcando los territorios conquistados. Estas se parecían desde lo lejos a trozos de papel artesanal. Se veía precioso, era todo tan armónico que empecé a desperezarme para poder acercarme y leer los estandartes que portaban, en ellos pude distinguir en sus insignias de guerreros frases como: “itinerarios íntimos”, “vuela libre”, singladuras, aire….
   Discretamente me acerque para comprobar que nada se había movido, todo era fruto de mi sopor e imaginación, lo que si me extraño fue un hilo que parecía muy bien atado, tire de el para sacarlo de la cesta y encontré un lindísimo libro, muy blanquito, muy limpio, era como un cuadernito de viaje finamente hilado por manos maestras, manos de mi amiga Mª Antonia Sánchez que desde Marbella me mandaba mensajes de luz, pureza y paz, mucha paz.
    Maravilloso libro sutilmente entrelazado y gran limpieza y pulcritud en su factura. Te felicito amiga por tu buen hacer y cariño con el que me lo has mandado. Espero que te guste y os guste a todos. Un fuerte abrazo.

EL DIA DE REYES

     Eran las diez de la mañana del día seis de Enero.,  Había visto todos mis regalos y los de mis hermanos, incluso había intentado jugar a algo sin conseguirlo por la intensidad del momento, todo eran risas y alegría, pero ya estaba notando el desasosiego propio de la bajada de adrenalina tan fuerte que sentía siempre aquel día tan especial, tan deseado y soñado. Estaba sentado en el suelo, ya un poco retirado de los juguetes de los papeles arrugados, incluso de los caramelos multicolores que salían de los zapatos.
   Era una sensación que ya conocía y no me gustaba nada, pues sabía que pronto me encontraría en la caida libre esa tan desconcertante y trágica a la que me enfrentaría ya por el resto de mi vida y por diferentes circunstancias, unas internas ( las mas) y otras por circunstancias que no podía controlar. En aquel momento ya terminaba todo, desaparecía la ilusión, notaba que se me escapaba algo importante que portaba dentro de mi y que ya nunca recobraría, este trágico desenlace seria la sombra que acompañaría a este ser miserable durante el resto de sus días. Ya ni la famosa sonrisa falsa podía esconder la fría y calculadora mirada del monstruo que crecía en su interior y que se asomaba cada cuanto a ver los destrozos que iba dejando a su paso.
     No era Enero, pero también hacia mucho frío, no era el día de los Reyes Magos, pero había sido agraciado con una muestra de amistad desde tierras lejanas, desde el país del mate y el tango, entre bailes y sonrisas me llegaba un presente digno de dioses que amargara al monstruo que habita en mi interior, este  un librito que entre dobleces, tal y como era su receptor  se podía ver desde distintas formas, ¡que bien! Pensé, así siempre se puede adaptar en forma y lugar a mi personalidad.
    Este libro, laberinto sinuoso que te atrapa y te hace sentir dulce y tierno, delicadamente te va introduciendo hacia su interior para dedicarte solo una palabra ¡TE AMO!, si ¡TE AMO! pone, mientras que el tren de la vida se aleja a gran velocidad entre risas y corazones rotos.
    Es un libro realizado con una gran ternura y delicadeza que quizás yo en este momento sea incapaz de interpretar. Esta ventana que me brinda mi amiga  Anahí Gentile me ha dejado sentir una suave brisa de aire puro a mi ser.
  Muchas gracias por tu obra y espero que sigas tan vital y profunda siempre. Un abrazo.