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sábado, 27 de octubre de 2012

Tríptico

     Resultado de la segunda y primera imagen del tríptico de mi autorretrato, terminado casi cuatro años despues de la primera. 2 telas de saco, montados sobre bastidor de 1m.X 0,81m. y estucado. Tecnicas mixtas.




jueves, 25 de octubre de 2012

LA MEMORIA.










                                                     LA MEMORIA.



                                        DEFINICIÓN DE MEMORIA:
         La memoria es un proceso mediante el cual somos capaces de recuperar la información que previamente hemos registrado en nuestro cerebro.

                                       DISTINTOS TIPOS DE MEMORIA:

      Atkinson y Shiffrin en los años 70 postularon la existencia de tres almacenes de memoria (teoría multialmacén o teoría de la memoria múltiple).
    La existencia de estos tipos de almacenes no se ha podido demostrar experimentalmente, pero sí deducida a partir de las investigaciones sobre lesiones cerebrales en la que ha resultado afectada.
-          Memoria sensorial. En este almacén los datos se registran con todo detalle durante unos breves instantes (1 ó 2 segundos) de una forma bruta y no significativa, es decir, puede no tener ningún sentido para nosotros. A pesar de ser tan breve, los recuerdos son muy precisos, casi idénticos a los estímulos que los han provocado. La memoria sensorial incluye diversos tipos de recuerdos procedentes de los distintos órganos sensoriales; podríamos hablar de memoria sensorial visual, auditiva, olfativa, táctil y del gusto. El olfato es el sistema sensorial más antiguo y primitivo: está organizado de forma muy simple y los estímulos olfativos llegan rápidamente al cerebro. Según las investigaciones recientes, existen conexiones importantes entre el sistema olfativo y el sistema límbico y el sistema olfativo está también estrechamente vinculado con los otros sistemas sensoriales (oído y vista). Probablemente estas conexiones permiten que otros acontecimientos queden asociados a los olores, lo que explicaría que la memoria olfativa tenga un mayor contenido emocional que las demás memorias sensoriales y que cuando recordamos un olor estemos recordando también el contexto emocional y sensorial en el que lo percibimos la primera vez.
-          Memoria a corto plazo La información es seleccionada y almacenada en ella durante un periodo de 15-25 segundos (incluso unos pocos minutos) y en una forma más significativa. Su limitada capacidad exige que las nuevas informaciones vayan desplazando o empujando a las antiguas.
-          Memoria a largo plazo: En este tipo de memoria la información queda registrada de forma permanente, no se borra nunca, aunque a veces resulta difícil de recuperar. Su capacidad es aparentemente ilimitada, en ella nos cabe todo lo que queramos almacenar. También nosotros recordamos la información organizándola en esquemas o temas generales. Para que los recuerdos queden guardados en la memoria a largo plazo habrá que relacionarla con otros, la nueva información tiene que conectarse necesariamente a otras que ya tenemos para que se integren.
     Quiero hacer especial hincapié en la memoria sensorial, pues desde que intento plasmar mis sentimientos plásticamente, mi búsqueda personal me lleva a verter sobre el lienzo o el material que en ese momento esté trabajando mis emociones e inquietudes, en definitiva todas esas sensaciones que me recorrieron cuando viví aquella situación que quiero representar.
    Después de más de treinta y cinco años, sigo empeñado en ello, estudio, diseño y pienso, pero sobre todo medito mucho sobre la posibilidad de poder transmitir todo ese cúmulo de ideas en la obra, cosa que me sobrepasa y me desespera, pues mis pensamientos van mas rápido que mi mano, y cuando empiezo a cristalizar una idea, ya la ha enterrado la siguiente. Esta situación hace que ni yo mismo pueda comprender el verdadero significado de la obra, que queda casi siempre inconclusa, pues siempre falta el último pensamiento, la última ráfaga de aire fresco.
    En mi constante búsqueda de la belleza, de la armonía artística, comencé a dibujar del natural, en la calle, como ya he comentado en otras ocasiones, esta nueva ventana me obliga a ver como cualquier persona, me obliga a sentir la urbe tal cual es, fría y abrupta, sin sentimientos ni emociones, dibujo ladrillo y hormigón, sin ningún adorno externo, sin pasión, sólo líneas duras y espacios vacíos. Intento transmitir ese trozo de ciudad, que yo he recortado, como lo haría un fotógrafo, es sólo un fragmento de naturaleza muerta. Mido y borro hasta la extenuación, en cada boceto invierto más de veinte horas de trabajo, llegando a más de treinta en alguna ocasión.
     Las tardes de los veranos transcurren así, plácidamente paseando con mi cuaderno y mis lápices, dibujando y aprendiendo cada día un poco más, ya me conocen muchas personas, hablamos y comentamos algo sobre mi trabajo, pero la mayor parte del tiempo, son sólo conversaciones banales, sin mucho contenido, aunque en ocasiones derivan en reflexiones más profundas, como es el caso que paso a relataros.
   Era un caluroso verano de agosto en Granada, corría el año 2011 y me paré como en numerosas ocasiones a contemplar a otro “Urban Sketchers”, pero no era un pintor cualquiera, este era nada más y nada menos que el doctor Juan García Pedraza, profesor de dibujo de la Facultad de Bellas Artes de mi ciudad. Mientras me recreaba con su obra, y charlábamos, me pidió que le enseñara mi libreta, pues siempre él quiere ver mi trabajo. Apenas me pone pegas nunca, pero siempre me hace algún comentario “magistral”, por supuesto, aunque casi nunca soy capaz de aprovecharlo dada mi vanidad. Aquel día, me preguntó la edad, pues según me dijo después, había unos cursos en la Facultad, para mayores de cincuenta años y que estos me podrían interesar, a lo que yo le respondí: “No quiero aprender a dibujar, pues realmente, lo que a mi me interesa es plasmar sentimientos, sensaciones en mis obras, y que dibujaba del natural para obligarme a ver la realidad desde el otro punto de vista y así poder comparar y aprender a expresarme.” Aquella fue mi última visita a Juan aquel verano, puesto que me contestó como docente que es” Ya estamos con lo mismo…”. Así que apresuradamente cerré mi cuaderno y me despedí de él no sin antes contestarle: “Me voy a mi casa, pues es la segunda cura de humildad que me dan en el mismo día y en un intervalo de tiempo muy corto”.
      Volviendo a la memoria como proceso, y a la dificultad que tengo para expresar sobre un lienzo sensaciones, y que esas representaciones, nos lleven al lugar y al mismo instante en los cuales recreó su obra el autor, esto es lo que intento explicar en este breve ensayo.
     La memoria sensorial incluye diversos tipos de recuerdos procedentes de los distintos órganos, como ya exponía anteriormente podríamos hablar de memoria sensorial visual, auditiva, olfativa, táctil y del gusto. Aquí me encuentro que en mis obras no puedo aprehender más que lo que el ojo pueda ver, y poco más, y esta es una dificultad añadida para representar el universo sensual que nos fascina continuamente y con la que me encuentro enfrentado diariamente.
      Actualmente estoy terminando la segunda obra de un autorretrato desglosado en un tríptico, no intento que sea una foto como ya he expuesto, sino un compendio de mí mismo desde la introspección, así que al no ser capaz de trasmitir un detalle que me gustaría pintar, lo hago con mi pobre verbo, pues  considero que plásticamente me expreso más libremente, pues mi dilatada experiencia me hace ser soberano.
  Volviendo a  la memoria olfativa, me gustaría destacar, que se puede asociar un olor a una imagen emocional, en cuanto que la emoción sea positiva, el olor será evocador de bienestar; si por el contrario el olor se asocia a algo negativo será evocador de inquietud y malestar. Los primeros recuerdos olfativos son los más potentes en su capacidad para reactivar las emociones; dicho de otro modo, cuanto más antiguo sea este recuerdo, más profundo será la emoción que despierte. Por lo tanto, el olor actúa como un disparador  rápido de recuerdos más que ver o escuchar, así que a mi me hizo despertar hace dos días un recuerdo muy antiguo, de hace más de cuarenta años, un olor que no me agradó en absoluto.
     Estaba sentado como cada mañana frente a mi ordenador, y súbitamente me llegó aquel aroma que desprendía mi abuela, y que esporádicamente he podido reavivar a lo largo de mi vida, al ser desprendido por muchas mas abuelas, este efluvio, que más bien se convirtió en hedor, así era, invadía mi estancia, me impregnaba profundamente, tanto fue así que  llegaron a saltárseme las lagrimas. Esto fue  al descubrir el origen del mismo, pues me encontré que procedía de mi propio cuerpo, ahora era yo el que olía a viejo, a rancio, esos malditos olores que odiaba se habían apoderado de mi cuerpo, salían desde mis entrañas. Aunque el primero de todos fue de mi sonriente y adorable abuela Emilia, no dejó de ser un presagio, una mala visión en una mañana de otoño.
   Finalmente sólo me queda por decir, que los recuerdos nos pueden llevar a estos trances tan íntimos que nos devuelven  a la realidad  como un mazazo y esto sin posibilidad de huida ni vuelta atrás.
    

sábado, 6 de octubre de 2012

SUITE N º 1 EN SOL MAYOR, BWV 1007












               Las Seis Suites para violonchelo solo de Johann Sebastian Bach son algunas de las composiciones más frecuentemente realizadas en solitario y reconocibles jamás escrita para este instrumento.
    El Preludio, principalmente a base de arpegios acordes, es probablemente el mejor conocido movimiento de todo el conjunto de suites y es regularmente oído en la televisión y en las películas. Como ejemplo de una muy impactante, me viene a la memoria “el pianista”, siendo esta una adaptación de las memorias de Wladyslaw Szpilman, un brillante pianista polaco de origen judío, que vive con su familia en Varsovia. Cuando, en 1939, los alemanes invaden Polonia, consigue evitar la deportación gracias a la ayuda de algunos amigos. Pero tendrá que vivir escondido y completamente aislado durante mucho tiempo, y para sobrevivir tendrá que afrontar constantes peligros.
      Espléndida película en la que Polanski ambienta con admirable realismo el guetto de Varsovia y reconstruye con hermosura el espanto del holocausto. Para darle fuerza y realismo, resalta las interpretaciones del piano de este artista, En la mitad de la película se puede apreciar en la banda sonora la Suite Nº 1 para violonchelo en sol mayor (BWV 1007), de J. S. Bach.
      Nuevamente escuchando Les Introuvables de Jacqueline du Pré, me vienen a la memoria recuerdos, unos mas intensos que otros, pero todos muy lejanos, me remonto ocho años atrás, donde comenzó todo.
     Estudiaba nuevamente en La Escuela de  Arte de Granada, habían pasado más de  veinte años de la primera vez que entré a estudiar en ella, en aquellos años hice un monográfico de talla en piedra, y fue mi primer contacto con la educación reglada en arte, aunque llevaba ya unos años creando e intentando vivir de ello, sin fortuna como es lógico.
     Era el año 2004 y estaba matriculado en “cerámica artística”, el curso era muy denso, pues eran seis horas diarias cinco días a la semana, como ahora, pero en aquel tiempo no sabía lo intenso y duro que podría llegar a resultar, con lo que a mitad de curso abandoné, terminando sólo el taller y la asignatura de volumen.
      Quedé tan emocionado  e impactado por todo lo que vi y aprendí allí con mis profesores Concha y Adolfo que en paz descanse, que luego estuve unos años haciendo esculturas de pequeño tamaño en mi casa.
    Aquella época la recuerdo con mucho cariño, el comedor de mi casa convertido en taller, como casi siempre por otra parte, allí preparaba los armazones de las piezas, pintaba, fabricaba mi pasta de papel, fabricaba e investigaba sobre endurecedores y texturizadores, sobre todo tipo de imprimaciones y pinturas para terminar mis piezas y esconder el origen humilde de su alma.
    Realicé varias piezas, siempre buscando que sus proporciones fueran adecuadas, estudiando la obra desde muchos puntos de vista, cambiando mi posición y la luz constantemente, analizando cada intervención concienzudamente, era una actividad que me reconfortaba sobremanera y eso me hacía muy feliz. Realmente aproveché aquellos meses mucho, y así estuve aproximadamente unos dos años, de los cuales no sólo tengo buenos recuerdos en mi memoria, sino que también poseo un puñado de obras con muy diversas terminaciones y formas; todo un ejercito de figuras y objetos varios, y alguno de ellos de mayor envergadura que yo, cosa que tampoco es muy difícil de conseguir, debido a mi baja estatura.
    Hoy volviendo a escuchar la “Suite n º 1 en sol mayor, BWV 1007” Johann Sebastian Bach, me viene a la memoria una bonita historia sobre una de las piezas que creé en aquella etapa de mi vida. No he vuelto a hacer esculturas desde entonces, sólo unos pequeños relieves para hacer tapas de libros de artista y varias piezas de terracota en mi clase de volumen, nuevamente con Concha, cuando estudié el fatídico módulo de Grabado y Estampación.
    Jacqueline du Pré, ella fue quien me inspiró este “bulto redondo”, y me ha vuelto a dar ese soplo de aire para darme valor y así poder recrearos la atmósfera y todo el halo que rodeó aquel momento en la que comencé a plantarme en mi mente aquella obra.
     En una noche cualquiera, viendo en la televisión alguna película, o mejor dicho, mirando el conjunto de luz y color que ponían en aquel momento, digo mirando, porque realmente no suelo enterarme de que va casi nada de lo que pasa frente a mis ojos, aprovecho esos momentos para volar por mis mundos mientras estoy recostado en el sofá con una copa en la mano. Veo pasar un cuadro en movimiento, me gusta observar el conjunto de toda la obra, el flujo animado que imprime el cámara a cada fotograma, el encuadre o la falta de este, apenas si oigo de fondo el murmullo de los personajes. Es mi forma de meditar, de imbuirme en mi mismo, y lo hago además de entre otras muchas formas frente a la televisión, esa caja que me brinda instantes de sosiego y relax al final del día, una forma diferente de liberar mis musas y hacer que bailen para mí una vez más.
     Estábamos viendo la película “un genio en la familia”, en el cual el director Anand Tucker se basó para realizar el filme Hilary y Jackie (1998), protagonizado respectivamente por Rachel Griffiths y Emily Watson. Esta obra me hizo meditar mucho durante varios días y así finalmente decidí hacer esta obra para recordar, y de algún modo hacer un homenaje a esta gran mujer, que comenzó siendo una niña prodigio y virtuosa violonchelista, espíritu inquieto y alma atormentada, Jacqueline du Pré conoció la fama y también la tragedia. Una esclerosis múltiple frenó su floreciente carrera cuando sólo tenía 28 años y, tras vivir recluida en una silla de ruedas, murió finalmente en 1987, a los 42.




                                                        EPILOGO



      Ocho años después, un escultor, Vicente, que es compañero de la Escuela, está construyendo un violín de forja y es por lo que al ver el trabajo de este lutier recordé aquellos años y decidí escribir este relato. Al documentarme, para darle la veracidad que busco en todas mis reflexiones, me encuentro que esta película esta basada en un libro que escribieron su hermana Hilary y su hermano Piers.     
        Esta historia empaña la figura de esta leyenda de la música y la retratan como una mujer perturbada y peligrosa a causa de la biografía de su familia.
       La hermana de Jacqueline, Hilary, se casó con el director orquestal Christopher "Kiffer" Finzi, con el que Jacqueline tuvo anteriormente una relación sentimental. Esta relación fue llevada con el consentimiento de Hilary, como una manera de poder ayudar a Jacqueline, que en ese entonces estaba deprimida y tenía comportamientos suicidas.
       En 1999, los hijos de Kiffer y Hilary criticaron públicamente el comportamiento de su madre y presentaron una versión diferente a los hechos, según la cual su padre sedujo a su tía en un momento vulnerable con el fin de adular su propio ego.
       Su cello Stradivarius Davidov 1712 fue adquirido por poco más de un millón de libras por la Fundación Vuitton, que lo dejó en préstamo al cellista Yo-Yo Ma.

   

   


 


Chelo de papel maché y cartón, texturizado con gesso y pintura al óleo. Pintado en color negro sobre pintura roja. Recubierto con barniz cerámico transparente. En su interior hay dos estrellas fosforescentes. Las cuerdas son textiles. Adornos de cobre batido y madreperla, todo ello embutido y barnizado. Medidas: alto 1,46 cm,  ancho 0,64cm. y 0,40 cm. de profundidad. Tiene una excelente sonoridad al ser pulsadas sus cuerdas.
      







martes, 2 de octubre de 2012

LA HECHICERA, EL NARANJA Y SU COMPLEMENTARIO


 Albertina Tafolla Rodríguez ( México)



       Este relato forma parte de un proyecto en el cual un amigo me mandaba dos             " libros de artista" y yo creaba el texto para ellos, mandándole de nuevo uno con la narración correspondiente.

 






 




            No me preguntéis ¿cómo?, porque lo último que recuerdo es que estaba abriendo una calabaza y ya nada más hasta este momento. Todo es muy extraño hasta en la temperatura, en la percepción de la altitud, pues mi oído medio me decía que por la presión que sentía estaba a gran altura sobre el nivel del mar y la temperatura había descendido más de treinta grados, incluso los olores me eran totalmente desconocidos. 
      Estaba solo en lo que parecía un poblado desértico, mi GPS marcaba estas coordenadas: Longitud (dec): -116.210556, Latitud (dec): 32.274167 y a una altitud de 1240 metros. A lo lejos parecía que hubiera una casa bastante desvencijada, aquello era muy diferente a todo lo que conocía y eso que apenas podía ver, pues una densa humareda verde azulada me mantenía casi ciego y me picaban muchísimo los ojos. 
      Tiempo después descubrí que ese color probablemente nunca existió y que sólo fue por mi ceguera momentánea al cambiar tan rápidamente de situación y después de haber tenido en mi retina el color de la calabaza un tiempo imposible de calcular, pudieron ser décimas de segundo u horas, incluso días, pues no recuerdo nada con claridad. Además el frío extremo me atenazaba y no me dejaba pensar, esto hacía que me mantuviera muy tenso, tanto que me dolían mucho las sienes, y este dolor me llegaba hasta la punta de los dedos de los pies, pasando por mi médula rasgándomela en mil pedazos, estaba totalmente entumeciendo imposibilitándome esto cualquier movimiento, cosa que tampoco intentaba.
    Poco a poco fui respirando más acompasadamente, pues mi corazón estuvo a punto de colapsarse. Al no ver movimiento alguno, aguarde unos primeros instantes a ver si podía orientarme. Sabía que estaba a mucha altura, además la vegetación me pareció muy extraña, ya que estaba compuesta de: encinillos, manzanita, pino y chamizo colorado, pero vi algo muy curioso y que me hizo ubicarme en una posición del mapa, y esto no podía presagiarme nada bueno. Vi cipreses de Tecate, estos que actualmente están en peligro de extinción. Ya sabía sin la menor duda donde me encontraba y a qué se debían aquellos raros olores, esa mezcla tan especial era: el ocotillo, choyas, gobernadora, palo fierro, mezcal y palma, todo ello unido al fuerte tufo que desprendía la hoguera y que me transmitía no sólo por mi pituitaria, sino también visualmente, como ya os comentaba anteriormente. 
    Ya me estaba poniendo en situación, la cosa era peliaguda, pero aún tenía escapatoria, todavía nadie me había visto y eso era una gran ventaja para mi, puesto que no sabía el por qué estaba allí y ni tan siquiera si los pobladores de esas tierras serían amigables. Tampoco me pregunté que hacía en México, supongo que debí cuestionármelo antes que nada, pero no fue en ese momento cuando lo hice, fue todo tan rápido y al no estar preparado para ello, simplemente me deje llevar por la situación y mi espíritu de supervivencia hizo el resto.
     Caí en una especie de somnolencia, posiblemente debido a la falta de oxígeno y alguna sustancia que desprendía la fogata, algo tenía que me gustaba, estaba notando un sopor y una templanza que me agradaba, parecía que nuevamente entraría en ese torbellino que me trajo a este extraño lugar y que cuando despertara estaría nuevamente en Granada, en mi casa y preparándome para ir a mi clase de forja.
      Entre sueños creo recordar haber visto a una bruja, o una especie de hechicera, pero iban y venían, creo que pude contar hasta siete, y todas distintas, era una sensación muy extraña, estaban distantes, borrosas, lo único que recuerdo claramente era que estaban cocinando algo, pero era la misma marmita, llegaban por turnos y movían su contenido, pero nunca estuvieron juntas, aquello emitía unos vapores que me recordaban a los cuentos de nigromantes y pócimas.
     Atando hilos y retazos, cosiendo y bordando me vino a la memoria un relato que realmente no se quien me lo contó o donde lo leí, quizá fueron claves que me dejó prendidas de las ramas de los árboles en el bosque de la Alhambra una amiga Mexicana que anduvo por aquí días atrás; no se realmente cómo fue, pero paso a relatároslo.
     La inmensa mayoría de las llamadas hechiceras ejercían uno o varios oficios llamados vulgarmente ordinarios, que les servían para no ser tratadas como tales y poder ejercer libremente, esta de la que os hablo había sido pediatra.
     Es curioso observar como en buena parte de los casos que se registran acudían a estas mujeres cuando la medicina, tradicional se veía impotente para diagnosticar y curar, ciertas enfermedades, entonces ellos mismos indicaban  que sus dolencias procedían de algún mal de ojo u otro maleficio que le habían hecho y que no lo podían sanar.
     Las brujas de Latinoamérica vuelan sin escobas, y tienen poderes, muchos y grandiosos, además son tan atrayentes como las del resto del mundo, son traviesas y aman ser brujas.
   Estas mujeres con conocimientos son envidiadas por el hombre dado su carácter más profundo y su sed de curiosidad por el mundo. Suelen ser personas que han vivido en el campo y les ha sido transmitida de padres a hijos una sabiduría y una ansia de aprender sobre los poderes y propiedades de las plantas, y en general sobre todas la cosas vivientes.
   Las hechiceras, sin embargo, no sólo hacen maldades; también, ayudan a las personas en cuestiones de amor o trabajo Muchos de aquellos bebedizos o pomadas utilizados para estos fines, denominados entonces como magia, en el siglo XVII pasaron a ser medicinas, y sus creadoras, se convirtieron en químicos o farmacéuticos. La raíz "pharmakon" tiene, de hecho, el significado de "pócimas".
    Pasado el tiempo, reposado todo, ya estoy en condiciones de poder comprender que me pasó. Creo que por alguna razón fui transportado a Agua Hechicera, que se localiza en el Municipio Tecate del Estado de Baja California México, localidad en la que  se encuentra una única vivienda en la cual vive una sola persona, la cual tuve el placer de conocer gracias a un libro, “La hechicera de imágenes”.

    “La hechicera de imágenes cayó bajo su propio embrujo…
      En los vapores de la pócima si disperso su rastro”

    Este es el mensaje que me dejó Albertina Tafolla Rodríguez, hechicera de imágenes y amiga.


lunes, 1 de octubre de 2012

LIBRO CON TAPAS DE FORJA






           Había ideas, proyectos, amanecía bien hoy, es uno de Octubre, comenzaba mi nueva andadura en cuanto a mi formación, llevaba dos semanas en clase de forja artística sin mucha ilusión ni gusto. Los días pasaban lentos, fríos, acababa de entrar el otoño y la fragua no calentaba lo suficiente el ambiente. Tampoco las miradas transmitían pasión, yo ya sabía como funcionaba aquello y por eso me entristecía aún más.
   Mis bocetos sin alma habían pasado por sus manos, después de terminar,  volvió a mirar tres, cosa que me alegró, al menos los había visto y ya se podía hacer una idea de cómo me expresaba artísticamente hablando, de cómo había tratado el trabajo y mi forma de crear. Finalmente eligió uno y no me pidió que cambiara nada, aunque yo se lo ofrecí (he aprendido a dejarme llevar por sus ideas, puesto que prefiero trabajar a gusto de ellos que aguantar todo un proceso creativo en contra de los planteamientos preconcebidos que puedan tener). Pásalo a tamaño real y ya buscaremos los materiales con que podamos hacerlo. Corta un trozo de papel de embalar de un metro de longitud y hazlo con el. (Estas fueron las palabras de mi profesor de taller), así lo hice, es más aún lo estoy haciendo esta mañana.
   Empieza la tercera semana desde aquel primer día en que resbalaba cueva abajo, la gelatina de suelo y paredes estaba casi solidificada, y la mayoría de los reptiles empezaban a hibernar, aquello podía parecer una comunidad “sui géneris”, pero así lo veía yo. La rudimentaria corporación estaba en marcha, aún no de forma regular y autónoma, pero si estaba desperezándose la gran mole. Al erguirse lentamente dejaba entrever las últimas heridas aún sin cicatrizar, presentaba costras sanguinolentas y otras aún purulentas, pero hordas de albañiles intentaban cicatrizar aquellas que aún podían ser restauradas cauterizándolo todo para que pudiera esgrimir sus armas y seguir aniquilando vocaciones.
   Grandes andamios de bambú estratégicamente colocados servían de soporte al monstruo, estas muletas debían de servir de apoyo y futuro sustentación al animal, puesto que aún estaba muy débil, había vivido todo el verano sin alimento ninguno y necesitaba alimentarse bien y pronto. Estaban llegando los primeros fríos y lluvias y estos amenazaban con quedarse durante todo el curso.
   Este año yo debía estar mejor resguardado que nunca, no tendría que visitar las mazmorras de las altas torres, allí donde moran los crueles y sanguinarios verdugos. También sabía que mientras que hubiera brasas en la fragua no se atreverían a dejarse ver por “el jardín de hierro forjado”. El fuego sería su fin, éste purificará sus almas y perecerían para siempre sin terminar la cruel venganza para la que habían sido creados.
    En esta tercera semana de escuela, y mientras escucho la Sinfonía n. º 9 en mi menor, Opus 95 (1893), también conocida como Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonín Dvořák, empiezo a ver la luz. Bosquejo en mi mente un proyecto puente entre mi nueva etapa y la acabada, estoy pensando hacer un libro, mejor dicho las tapas de un tomo en metal forjado, cincelado y martilleado. Tengo cobre y zinc de gran calidad, de mi etapa como grabador, que duró quince años, y aún hoy sigo haciendo alguna pequeña xilografía. También dispongo de muchísimas planchas para ilustrar este pesado y duro elemento. Espero poder aprender lo suficiente para presentároslo pronto y podáis disfrutar conmigo este nuevo período que puede estar lleno de hierro templado y dulce.
    

viernes, 28 de septiembre de 2012

GUSANOS



                                                              

        Como alas de mariposas revoloteaban las ideas por mi desnuda cabeza, estaba todo sumamente plagado de infectos gusanos y luciones, unos se arrastraban, otros caían desde zonas más altas para enroscarse en los cuerpos fríos y desnudos de sus congéneres, en algunas oquedades las cresas devoraban trozos de mi perforado cerebro, podía sentir cada mordisco que me daban, sentía una aguda punzada que me llegaba hasta el corazón en décimas de segundo, consiguiendo que el bombeo fuera irregular y muy acelerado.
     Notaba el lento avance de los helmintos vermiformes sobre las autopistas de mi información, notaba cómo abrían los cajones de mis ocultos archivos para devorarlos lentamente, estaba perdiendo velocidad en mi sinapsis, pues las perforaciones eran cada vez más profundas y dañinas.
    El desencuentro con la realidad cada vez era más evidente, ya nada era como parecía, ni yo me comportaba como debiera, todo presagiaba una debacle, puesto que ya casi ninguna pieza del gran puzzle encajaba en su sitio y tampoco me importaba mucho el buscarlo, puesto que nunca me han interesado mucho estos tipos de juegos.
    Los días comenzaban como habían acabado los anteriores, sólo que un poco más viejo y con mi queso gruyere más y más perforado, pero por lo demás todo parecía un remanso de paz, era como una gran balsa de aceite que sólo se movía cuando yo lo ordenaba. La línea era cada vez más larga, pero a su vez mas estrecha y resbaladiza. Las profundidades se hacían insondables, pero eso no me inquietaba, puesto que todo estaba previsto, el guión estaba escrito y no había razón para cambiarlo.
   Llevaba algunas semanas sin crear nada, sólo algún relato absurdo e inútil como este que estáis leyendo, había abandonado los libros de artista, puesto que ya había quemado esa fase, otra fase más que moría sin pena ni gloria. Pero me había regalado  una treintena de ejemplares que desde los rincones más exóticos me llegaron y que yo guardo y conservo con muchísimo cariño e ilusión, aún atesoro un puñado de amigos y colaboradores de aquellos tiempos.
   Entre punzada y punzada de mis Gnatostomúlidos podía pensar y discernir algo, casi siempre trozos de cosas unidos a rastros de recuerdos, todos ellos discordantes y absurdos. Así podía rellenar los huecos entre las teselas de mis amplios vitrales. Esos por donde me asomaba a ver el mundo, o mejor dicho a ver y percibir mi mundo, ese lugar tan distinto en el que yo moro y que nada tiene que ver con en el que vive el resto de la humanidad. Este lugar por el cual me asomo es un trozo de ventana amorfa y multicolor, esta formado por infinidad de prismas que cortan y filtran la luz en un universo de fantasía, y que todo ello unido a mis terminaciones nerviosas le confieren a mi universo ese aspecto tan peculiar y diferente en el cual me muevo y me gustaría poder contaros para que disfrutéis también de mi entelequia.
    Posiblemente todo empezara mucho antes de donde mis recuerdos llegan, es posible que ni siquiera fuera algo concreto, sino un cúmulo de situaciones y emociones encontradas y diversas que se unieron en mi fresca cabeza ávida de conocimiento en una prontísima edad. Pero como siempre ocurre el ambiente donde uno nace y adquiere los primeros conocimientos y experiencias en la vida influye y mucho en eso que luego se llamara aprendizaje.
    Todo lo que nos envuelve desde nuestro nacimiento va forjando nuestro carácter, tal cual hago yo con el hierro en mi taller, aunque allí nos ayudamos de la fragua, que junto con un martillo maleamos el duro metal. En la vida nuestros educadores se valen de otros utensilios, unas veces mas suaves y otras no tanto, consiguiendo así que sintamos el peso de nuestra soledad desde el mismo día en que nacemos y nos cortan el cordón umbilical, infringiéndonos desde ese instante el dolor que vamos a padecer durante el resto de nuestros días. Así empieza la historia y así la escribimos todos, desnudos y llorando en un mundo inhóspito en el que ya no nadamos dentro del caliente y seguro útero materno.
    Nunca he sabido desde cuando poseo esos indelebles parásitos en el interior de mi sesera, tampoco nunca me he preocupado por saberlo, puesto que vivimos en una simbiosis en la que nos necesitamos mutuamente. Yo los alimento y ellos atesoran en sus vientres mis vivencias, mis recuerdos, mis fantasías y todo aquello que les ordeno, puesto que tienen el deber de la obediencia, cosa que fue lo primero que aprendí yo y que exijo a todo aquel que esté a mis órdenes. A cambio yo les doy protección y alimento vitalicio. En su mundo ellos son felices, o al menos yo lo veo así y eso me reconforta y me hace feliz, les estoy dando un mundo perfecto dentro de su jaula de oro.
    Pasados mas de cincuenta años me he dado cuenta que esta helmintiasis que arrastro no es tan beneficiosa para mi como pueda parecer “a bote pronto”, puesto que estos esclavos no dejan de comer, diariamente necesitan ingentes cantidades de alimento, que yo les proporciono en forma de recuerdos, retazos de textos, elaborados sueños y muchas fantasías. Pero lo que aun es peor es que se reproducen, y lo hacen cada vez mas rápido y en proporción geométrica, con los cual ya no doy abasto a suministrar el sustento necesario para mantener a la población en buena actitud hacia mi, y esto hace que sus mordiscos sean cada vez mas feroces, sus fauces se introducen en mis entrañas arrancándome trozos de mis librerías que nunca debieron tocarse. Esto funciona como un ordenador, no solo tiene que estar todo, sino que además debe estarlo en su sitio para su perfecto funcionamiento, puesto que de lo contrario habría que resetear el hardware con la dificultad añadida de que nadie podría ayudarnos desde el exterior dotándonos de un nuevo software.
     Es difícil hablar de ellos sabiendo que antes de teclearlo ya están deglutiendo lo que yo voy a escribir, y es posible que no les guste el sabor del alimento que les esta llegando, puesto que deben de notar que se están convirtiendo en caníbales y puede que me lo hagan pagar caro, supongo que el riesgo forma parte de la automedicación que me estoy administrando, aunque de momento no siento nada, todo parece normal. Intentaré seguir con el relato en la medida que estos molestos animales me lo permitan.
    Conocido el problema y asumido, ya sólo me resta procurar vivir con el en las mejores condiciones posibles, puesto que pienso que la cura es imposible, ya que forman parte de mi yo y en ellos están depositados todos mis recuerdos y no puedo prescindir de esa parte de mi.
     Con el pasar de los años nos hemos hecho imprescindibles y no seríamos capaces de sobrevivir el uno sin los otros, así que yo disfruto de sus portentosas dotes de memoria, de la velocidad con que me dan la información que necesito en cada momento a cambio de soportar la pesada carga de tener mi materia gris totalmente perforada y llena de estos repulsivos bichejos, que espero no verlos nunca, puesto que cuando estén fuera de mi es porque han terminado de devorarme y salen a buscar un nuevo lugar donde vivir y reproducirse. En ese último instante supongo que nos miraremos por primera y ultima vez, entonces ellos se llevaran mi vida y mis recuerdos a otro ser, mezclaran mis historias con otras nuevas y distintas y el nuevo morador nunca sabrá qué fue real y qué no, como yo he podido comprobar por mi mismo al cabo de muchos años.
    Los cajones que antaño estuvieron llenos de legajos carcomidos estarán vacíos, sólo el polvo reposa en sus carpetas y todo rastro de vida desapareció. Las estancias amplias que un día fueron una materia gelatinosa están vacías y tristes y la poca luz que penetra por los agujeros que hicieron sus moradores antes de salir nos hace ver algo que fue un lugar de vida, un sitio de trabajo el lugar de donde salían mis fantasías y mis ilusiones, el depósito de todas mis venturas y desventuras.
     Espero que la salida de estos desventurados vermiformes tarde en producirse y que me de cuenta de la incomodidad de ellos cuando les vaya faltando el sustento y así pueda yo proporcionar y racionar las colaciones para retrasar en la medida que pueda el desenlace de una parte importante de mi.
   Después de esta revelación ya puedo experimentar como un pequeño y agradable cosquilleo cada vez que siento esos pequeños bocaditos en mis entrañas, sé que ellos están plácidamente alimentándose y que todo esta funcionando según esta previsto en un guión nunca escrito y que yo he intentado bosquejar para que entendáis el porqué veo como veo, el porqué percibo como percibo. Todo varía según por el canal donde naveguen en ese momento las informaciones que se estén intercambiando.
   Es importante saber que no siempre vemos lo mismo ni tiene por que coincidir con la percepción del resto de las personas, puesto que cada uno poseemos nuestros propios gusanitos y la red perforada nunca es igual en cada individuo ni se mantiene inmutable, sino que por el contrario evolucionamos y siempre hacia una nueva concepción de la realidad.
  
 

LA LUNA AZUL




               La  luna azul es la segunda luna llena ocurrida durante un mismo mes del calendario gregoriano lo que sucede aproximadamente cada dos años y medio.
       Los meses del calendario gregoriano, salvo febrero, tienen una duración superior al lapso de tiempo entre dos lunas llenas (ciclo lunar) que es de 29,5 días. Es por eso posible tener dos lunas llenas dentro de un mismo mes.
       Entre tres y siete veces en cada siglo hay dos lunas azules en un mismo año. Debido a que el mes de febrero es el único cuya duración es inferior al ciclo lunar, la primera siempre se produce en enero y la segunda, en orden decreciente de probabilidad, en marzo, abril o mayo.
      Las siguientes lunas azules se producirán en agosto de 2012, julio de 2015, enero y marzo de 2018, octubre de 2020, agosto de 2023, mayo de 2026, diciembre de 2028...
    El calendario mexica, llamado haab por los mayas y xiupohualli por los pueblos de habla náhuatl es una denominación impropia del sistema de medición de tiempo empleado por los pueblos de Mesoamérica.
    Este sistema tiene dos versiones: el llamado calendario maya, dedicado a la medición de ciclos astronómicos, y el llamado calendario náhuatl o mexica, de uso civil. Ambos se basan en la interrelación de un año sagrado de 260 días con el año vago (natural) de 365 días, lo cual forma ciclos de 52 años llamados Fuegos Nuevos.
     Dos ciclos de 52 años forman un huehuetiliztli (ancianidad), es decir, 104 años. A su vez, los Fuegos Nuevos se organizan en paquetes de veinte, que forman grupos superiores de 5200 años llamados "soles".
     El calendario de los mexicas comparte la estructura básica de los calendarios solares de Mesoamérica. Un calendario civil de 365 días (xihuitl) proporciona las referencias cronológicas para las actividades de la sociedad en su conjunto; al mismo tiempo, un calendario místico de 260 días (tonalpohualli), utilizado para establecer horóscopos y predicciones. La combinación de ambos produce ciclos de 52 años de duración que se denominaba Xiuhmopilli (atadura de años).
     Estaba yo con mis recién cumplidos  Fuegos Nuevos y a la mitad  de la “ancianidad” según el calendario maya, observando la luna. Sabía que aun tenían que pasar siete meses para disfrutar de la próxima  luna azul. Repasaba mentalmente todos y cada uno de los tropiezos de los últimos tiempos, buff, podría ir metiendo los pies en todos y cada uno de los cráteres del satélite que me miraban fijamente y caerme, para volver a levantarme, tantas veces que se me romperían  las rodillas, las piernas y todo mi ser.
     Que carga tan pesada llevaba en los últimos tiempos. Quizá el paso de mi primer y seguramente último ciclo me había destruido de tal forma, que quedaba exhausto en cada una de mis manifestaciones creativas, obras que sin pena ni gloria pasaban por mi vida como un tren de largo recorrido.
   En aquel tiempo estaba preparando un libro de artista para un intercambio internacional, este era el motivo por el cual me estaba interesando tanto en la luz que nos invade en muchas de nuestras tristes noches, la misma que nos ha perseguido por cielo y tierra, por mares y valles. Nos ha perseguido de noche y de día. Nunca nos ha perdonado, siempre caminando junto a nosotros en forma de sombra, arrastrándose dócil y apesadumbradamente para recordarnos lo efímero de la vida terrenal.
    Ya tenía casi todo preparado, muchas lunas, enormes y azules lunas, otras lunitas pequeñas, como preciosas bolas de ping pong que danzaban sobre negros mundos plagados de estrellas y astros, con sus lejanas nebulosas de formas fantasmagóricas.
     Lunas que alguien había depositado en mis manos para que las dejara escapar dulcemente entre mis temblorosos dedos.
    Había lunas reticuladas, entre recortes de periódicos, lunas en blanco y negro, había lunas rotas y lunas vivas, había lunas de todo tipo, pero todas ellas llenas muy llenas para completar nuestras vidas.
    Estas azules llamaradas de ilusión que se repartirán entre un puñado de amigos, espero que iluminen nuestras oscuras noches de insomnio y zozobra.

jueves, 27 de septiembre de 2012

LA PUERTA DE LA JUSTICIA

      Cuenta una leyenda sobre la puerta de la Justicia de la ciudad de Granada .En la que se encuentra una llave en el arco interior y una mano en el exterior, que: el día que la llave del arco interior de la Puerta de la Justicia y la mano de su arco exterior se unan, es decir, si la Alhambra cae, será por que ha llegado el fin del mundo.
      Traspasando ese arco tras mi paseo por la recién descubierta ciudad como estudiante y acompañado por mi amigo cordobés Eduardo Lama llegábamos a una suave adoquinada y ultima cuesta de este precioso recinto, ya estábamos en el interior de las murallas. Al mirar a mi alrededor vi que estas estaban formadas por sillería en piedra, pero un tanto extraña, pues estaban cortadas estas lozas en forma bastante larga para el poco espesor que tenían, ya acercándome pude ver algo que parecía como inscripciones. Rápidamente tuve la respuesta de boca de mi amigo.
     Pausadamente, me explico: guanche (como el me llamaba) Isabel de Castilla decidió reforzar la muralla que va desde la Puerta de la Justicia a la Plaza de los Aljibes, y lo hizo con las lápidas del cementerio real de la Alhambra. Hoy en día aún se pueden apreciar los cantos de estos testigos marmóreos funerarios y como fueron dispuestas en esta muralla de muerte.
      La imagen de la famosa película la Lista de Schindler, en la que aparecen los judíos pisando una especie de carril construido con las lápidas de sus muertos tiene un reflejo pasado en la Alhambra.
    Estos largos paseos de primavera eran preciosos, agua, mucha agua corría por las acequias, y el verde tan profundo con que nos obsequiaba la naturaleza lo hacia todo mas bucólico. Ya no recordaba aquellos días, pues han pasado mas de treinta años, hasta que esta mañana al deshacer un pergamino que no se como llego a mis manos, volví a ver la imagen, aquello fue como si un caballo me hubiera pegado una gran coz en la cabeza.
    Deshago el nudo de mi arrugado y maltrecho rollo. Era como si después de muchos siglos alguien volviera a abrirlo, crujía al intentar desdoblarlo para así poder ver de qué se trataba aquello, mis manos temblaban, de su interior caían hojas, revoloteaban pájaros por mi cabeza.
     Esta piel era de una textura similar a la de cocodrilo, pero en su interior se encontraban esas inscripciones que ya viera en aquella ocasión por primera vez y que siempre volvería tocar cada vez que volvía, pues ya nunca mas abandone esta magnifica ciudad.
     Las palabras que había en el interior de este hermoso legajo pertenecía a un poeta que recientemente había conocido, era Arturo Casciaro y que desde Inglaterra me mandaba una hermosísima poesía en la que incorpora arte visual junto con repeticiones en dos idiomas para recalcar la realidad que nos rodea y nos exprime hasta la extenuación, al hacernos bailar el “baile de la muerte”, adentrándonos así en la profunda reflexión en la que nos deja tras volver a cerrar el manuscrito.
   Encantador trabajo Arturo Casciaro, me ha encantado tanto la factura, como el trasfondo. Muchas gracias por haberme hecho disfrutar de tu creación. Un abrazo.

TODO ES POSIBLE EN GRANADA


    Ayer un día del frío invierno, al abrir mi buzón encontré un pequeño copo de nieve en su interior. Al verlo tan blanco y perdido, lo llevé a mi casa, que estuviera junto a mi, pues me gustaba ese brillo tan angelical que me dedicaba cada vez que lo miraba.
  Era redondo y suave como una nube de algodón, blandito al tacto, y contra todo pronostico cálido, no me regalaba lágrimas al derretirse por la temperatura de mi mano, solo vi que se iba haciendo traslúcido con el paso del tiempo, primero le veía un tono perlado, rosáceo, hasta que me entregó su verdadero color. Rojo, un rojo intenso, cegador.
  Recuperado ya de mi extrañeza y viendo que estaba abriéndose como una flor, vi que de su interior brotaba una maravillosa obra, un pequeño y encantador haiku finamente tramado sobre papel de arroz, una larga y fina fibra de cereal hábilmente urdida por las sensibles manos de de Virginia Maluk.
  Estuve largo tiempo contemplando la dulce y ajada carcasa de esta linda flor que viajo desde Viña del mar Chile hasta mi buzón, la vi tan llena de ilusión y esperanza que me daba miedo que al abrirla escapara todo su aroma de golpe y perderlo para siempre, pero no fue así, y cada fino pétalo de la flor fue un canto a la belleza y a la sensibilidad.
  Agradezco este trozo tan hermoso de ti y felicito a todos los que lo van a tener.

Libro de Sodi Gabriela

     Después de haber descansado toda las noche, después de haber reposado la larga y dura semana, después de haber visto la cara de mi profesor de edición de arte Manuel Magán cuando sacó un librito de su sobre, el primero que puse en la cajita, una cajita que dulcemente prepare para que pudiera deleitarse con mi pequeño tesoro.
     Había colocado ese libro el primero, quería ver su cara, su expresión, intentar sondear el hierático rostro de mi amigo, quería escudriñar sus sentimientos cuando abriera el maravilloso regalo para sus ojos que yo le ofrecía.
     Pasaba lentamente las hojas, tocando, oliendo, sintiendo la dulce mano de mi amiga Sodi Gabriela que desde tierras lejanas me ofrecía su dulce trabajo sutilmente envuelto en un halo de magia y fantasía, de lejanos mundos por conquistar, de corazones hambrientos. Era un mundo sin fronteras, un mundo abierto en el que las distancias se habían reducido a un corto espacio de 10X10.
     Pocas horas después, ya de mañana, con la mirada relajada, con la mente abierta a nuevas cuitas, me encuentro un mensaje de Cuernavaca (cuanto evoca ese nombre.            
     Películas de western, que viéramos en nuestra juventud, de grandes y verdes praderas, de suaves cabalgadas de caballos guiados por sus jinetes). Que bonitas palabras, que ilusión contenida. Estaba nuevamente en lo alto de la nube, en la luna azul que me envolvía desde hacia varias semanas.
      Gracias Sodi Gabriela por tus dulces y emotivas palabras, gracias nuevamente por trasmitirme tan sutilmente tus emociones y sobre todo gracias por incluirme en tu selecto grupo de amigos.

NEPHILA GIGANTE

    
      Científicos de Estados Unidos y de Eslovenia han descubierto una nueva especie de ‘Nephila’ gigante, una araña tejedora de seda de oro, originaria de África y Madagascar. Esta nueva especie, es la más grande conocida hasta el momento”.
    Son conocidas por ser las arañas tejedoras más grandes, y producen las telas de araña de mayor tamaño, que a menudo superan el metro de diámetro, y su seda se asemeja al oro.
    Era la noticia que había leído esta mañana, aun me daba vueltas a la cabeza cuando llegue a la escuela, en el reloj de la pared marcaba las quince treinta de la tarde, aun estaba intentando hacer mi pesada digestión, sentado frente al telar, urdiendo,( esta vez solo hilos) muy soñoliento, intentaba no bostezar, apenas podía ver entre los lizos la trama, estaba todo tan enmarañado, el suelo lleno de restos de mil batallas de ovillos y madejas, destrozos de uno y otro bando repartidos por toda la estancia. Un poco más allá las guarniciones esperaban el momento justo para atacar asomados discretamente sobre las almenas de las cestas, con sus agujas afiladas y las canillas en ristre. Se notaba la tensión del momento, sabia que todo podía empezar en cualquier momento y no quería perderme el desenlace final.
   Desde mi atalaya podía presenciar perfectamente todo el campo de combate, mi posición dominante de tejedor me hacia parecer una Nephila gigante, con su abdomen hinchado y sus ojos expectantes, atentos a cualquier movimiento de mi red y sus alrededores.
    Tímidamente vi como algunas avanzadillas se posicionaban en lugares estratégicos, cubriendo los flancos del enemigo, ya bostezaba sin timidez, apenas subía la vista para separar la urdimbre y así poder introducir mi canilla y seguir con la sarga que estaba tejiendo.
    Las tropas de este ejercito tan multicolor estaban ya dispuestas para la batalla final, eran formaciones muy estudiadas, pues a vista de pájaro parecían formas muy reconocibles por mi, como pudieran ser unos nudos marineros, incluso una formación en orden de combate se asemejaba muchísimo a un corazón, todo unido por trincheras de hilos de diferente textura y origen, aunque todos vegetales, en el interior de cada estancia de lo puestos ya habían conseguido hacer tramas muy tupidas de fino algodón y grandes manchas marcando los territorios conquistados. Estas se parecían desde lo lejos a trozos de papel artesanal. Se veía precioso, era todo tan armónico que empecé a desperezarme para poder acercarme y leer los estandartes que portaban, en ellos pude distinguir en sus insignias de guerreros frases como: “itinerarios íntimos”, “vuela libre”, singladuras, aire….
   Discretamente me acerque para comprobar que nada se había movido, todo era fruto de mi sopor e imaginación, lo que si me extraño fue un hilo que parecía muy bien atado, tire de el para sacarlo de la cesta y encontré un lindísimo libro, muy blanquito, muy limpio, era como un cuadernito de viaje finamente hilado por manos maestras, manos de mi amiga Mª Antonia Sánchez que desde Marbella me mandaba mensajes de luz, pureza y paz, mucha paz.
    Maravilloso libro sutilmente entrelazado y gran limpieza y pulcritud en su factura. Te felicito amiga por tu buen hacer y cariño con el que me lo has mandado. Espero que te guste y os guste a todos. Un fuerte abrazo.

EL DIA DE REYES

     Eran las diez de la mañana del día seis de Enero.,  Había visto todos mis regalos y los de mis hermanos, incluso había intentado jugar a algo sin conseguirlo por la intensidad del momento, todo eran risas y alegría, pero ya estaba notando el desasosiego propio de la bajada de adrenalina tan fuerte que sentía siempre aquel día tan especial, tan deseado y soñado. Estaba sentado en el suelo, ya un poco retirado de los juguetes de los papeles arrugados, incluso de los caramelos multicolores que salían de los zapatos.
   Era una sensación que ya conocía y no me gustaba nada, pues sabía que pronto me encontraría en la caida libre esa tan desconcertante y trágica a la que me enfrentaría ya por el resto de mi vida y por diferentes circunstancias, unas internas ( las mas) y otras por circunstancias que no podía controlar. En aquel momento ya terminaba todo, desaparecía la ilusión, notaba que se me escapaba algo importante que portaba dentro de mi y que ya nunca recobraría, este trágico desenlace seria la sombra que acompañaría a este ser miserable durante el resto de sus días. Ya ni la famosa sonrisa falsa podía esconder la fría y calculadora mirada del monstruo que crecía en su interior y que se asomaba cada cuanto a ver los destrozos que iba dejando a su paso.
     No era Enero, pero también hacia mucho frío, no era el día de los Reyes Magos, pero había sido agraciado con una muestra de amistad desde tierras lejanas, desde el país del mate y el tango, entre bailes y sonrisas me llegaba un presente digno de dioses que amargara al monstruo que habita en mi interior, este  un librito que entre dobleces, tal y como era su receptor  se podía ver desde distintas formas, ¡que bien! Pensé, así siempre se puede adaptar en forma y lugar a mi personalidad.
    Este libro, laberinto sinuoso que te atrapa y te hace sentir dulce y tierno, delicadamente te va introduciendo hacia su interior para dedicarte solo una palabra ¡TE AMO!, si ¡TE AMO! pone, mientras que el tren de la vida se aleja a gran velocidad entre risas y corazones rotos.
    Es un libro realizado con una gran ternura y delicadeza que quizás yo en este momento sea incapaz de interpretar. Esta ventana que me brinda mi amiga  Anahí Gentile me ha dejado sentir una suave brisa de aire puro a mi ser.
  Muchas gracias por tu obra y espero que sigas tan vital y profunda siempre. Un abrazo.

LA LUNA LLENA

      “El astrolabio es invención de los antiguos griegos pero se olvidó en Europa y fueron los árabes quienes lo reintrodujeron en la península Ibérica hacia el siglo XI. Desde ahí se extendió al resto de Europa y a finales de la edad media y durante el renacimiento se uso mucho………….”
      Eran las palabras que mi padre, que me decía una noche en la playa de Tauro en Las Palmas de Gran Canarias, noche estrellada y arrullada por el constante romper de las olas a solo unos metros de nosotros, mirábamos extasiados una magnífica luna llena recién salida por el horizonte y sus plateados reflejos sobre el mar Atlántico. Fue entonces cuando me indicó donde estaba la estrella polar y la singular forma con que se orientaban los navegantes, según la posición de esta y sus estrellas cercanas (las guardas).
     Casi cincuenta años después y situado mucho mas al norte, desde la ciudad de Granada, volví a recordar con nostalgia aquellos breves momentos en los que nos dedicaba su tiempo, dándonos clases magistrales que ya nunca mas olvidaríamos.
     Me quedé extasiado recordando aquel dulce momento, aquella paz junto a nuestro guardián, aquel olor a tabaco rancio que irradiaba mientras devoraba lentamente una colilla entre sus labios, dedicándonos esa sonrisa socarrona, la misma que fuera desapareciendo lenta pero inexorablemente hasta el final de sus días.
    Era una enorme y redonda luna, maravillosa. Ya llevaba unos meses interesándome más por este astro, pues preparaba un libro de artista para intercambio con unos amigos.
    Necesitaba conocer íntimamente el satélite, quería conocer como era, que sentimientos me despertaba para así poder transmitirlo yo al mundo por medio de unas imágenes ensambladas en mi libro.
    Entre mis toscas manos llevaba un pequeño librito que me había llegado de México, era una pequeña y hermosa maravilla finamente encuadernada en la que ya por fuera se intuía que hermosas estampas iba a visualizar cuando abriera ese cuaderno de viaje. ¿Hasta donde me llevaría?, posiblemente tan lejos como quisiera, la Luna seria un buen destino. Verme a mi mismo volando, portando tan delicioso bagaje en mis manos. Me dejaba llevar por la nostalgia y la hermosura del momento.
    En el interior de la obra veo el corazón de Gabriela Sodi, un corazón abierto de par en par sin miedo ni pudor, un corazón que ha sido capaz de compartir con todos, y para que veamos las rutas de la vida, las rutas del corazón, las rutas de su corazón, limpio y dulce.
    Guardaré este libro con muchísimo cariño junto a las demás maravillas que aun me van llegando, Es una sensacional obra, no solo por la calidad técnica, sino por la sensibilidad que demuestra su autora a la que desde aquí agradezco tan sensible y profundo regalo. Un abrazo Sodi Gabriela.

DIBUJANDO EN LA CALLE I

  ………………. Había puesto  la música sin saber que había en reproductor de CD. , me tumbe en la cama sin mas, solo retiré mis chanclas de una patada, pues estaba cansado hecho jirones, pero feliz, había sido un buen día, me quedaba poco para terminar de dibujar el hermoso edificio que abre la calle Reyes Católicos esquina Gran vía de la ciudad de Granada ( recuérdenme que os enseñe una foto), era un edificio modernista bello muy emblemático, pero estaba cansado, llevaba mas de una semana en ello, borraba mucho no avanzaba apenas, la temperatura muy alta, pues comenzaba a las 5 de la tarde nunca marcaba el termómetro menos de cuarenta grados, sudaba mucho, pero hacia pocos días que comencé a ponerme camisetas diferentes cada día, de esas que yo mismo pinto y nunca me pongo, pues como era tan fotografiado, se merecían una imagen diferente cada día.
    Me sentía bien después de cada larga jornada de trabajo, la música invadía mi estancia era Shine On You Crazy Diamond, de Pink Floyd, seguía escuchando con deleite la misma música con la que crecí. Mi mirada perdida ( como siempre) y la mente en el aire flotaba, recordaba comentarios, miradas furtivas de los viandantes, otra tarde rodeado de turistas, pues en Granada en Agosto solo hay visitantes y así yo podía estar tirado en el suelo tranquilamente sin que nadie me conociera y pensara que era un pedigüeño mas.
      El regocijo me inundaba mientras me invadía un sopor muy profundo, aquella música me hizo ver un abanico multicolor de mariposas que volaban sobre mi cabeza y estoy seguro que no solo era por algún whisky que tomé antes de mi jornada de trabajo de campo. Estas maravillosas y multicolores mariposas giraban sobre mi hasta sentirme yo también muy etéreo, feliz y contento de ver como estos lepidópteros venidos de México y gracias a la teoría del caos, con sus leves aleteos estaban variando todas las condiciones iniciales con las que me encontraba en el momento de verlas cobre mi cabeza.
      Estos aleteos sublimes que me habían llegado gracias al buen hacer de mi amiga Albertina Tafolla se habían escapado de una bonita cajita de seda que las unía con finísimos hilos multicolores para que no se perdieran con alguna ráfaga de viento. Son cientos, miles de mariposas, no se cuantas, pues la verdad es que mi cabeza giraba y giraba tras ellas. Que bonito que día me había regalado la vida.
     Gracias Albertina Tafolla por tu obra tan delicada y por los detallitos con que recreas todas tus obras, me encanta el arte textil, de hecho estoy estudiándolo ahora y me siento muy feliz. Un abrazo a todos.

CUADERNO DE BITÁCORA

    Ya corta el viento con sus afiladas aristas el cuaderno de viaje que sutilmente colgaste entre las alas de las multicolores mariposas que habían quedado atrapadas entre las páginas de tu maravilloso libro.
  Ya corta la espuma del océano atlántico para encontrarse con los restos de los naufragados trozos que el viento repartió por este pequeño mundo.
   Ya corta la respiración de quien observa embriagado el poder del arte para unir a la humanidad en pos de una pequeña hoja de papel.
   Ya corta el aliento de ese cartero que desmiembra todas y cada una de las vicisitudes pasadas por ese acto de amistad que finalmente llega a su destino.
   Ya corta el aliento de mi amiga Albertina al descubrir el secreto que guardaba en su interior aquel trozo de grabado estampado en México y que viajaría por todo el mundo para convertirse en una gran obra universal.
   Ya corta el aliento del enmarcador que disfruta de una fusión de luz y color que no entiende.
    Espero amiga Albertina que te llegue en buenas condiciones y lo disfrutes. No he hecho foto, me gustaba tanto que prefería soltarlo sin despedirme de el. Un abrazo de este aprendiz.

LLEGÓ LA PRIMAVERA

       Estaba yo como siempre en mi largo letargo invernal dentro de algún acto, no me acuerdo bien si realmente era un entreacto de la obra teatral que vivo desde hace mas de cincuenta décadas oí a lo lejos el trinar de un pájaro. Aleluya despierto y corro hacia la calle, al jardín de hormigón y cristal para ver de cerca la llegada de la primavera, el primer pájaro que despierta y viene a deleitarme con sus trinos.
Bajada de telón, no hubo aplausos, solo desasosiego, no entendía nada me quedé helado hacia frío y esperé a ver que escenario tocaba en el siguiente acto.
      Risas me despertaron, pues realmente estaba en el portal de mi casa, descalzo y en pijama, no era primavera, hacia mucho frío y sentía la ridiculez del momento desde muy adentro. Pero........ Se oye el trino nuevamente, si eso si era cierto, estaba despierto helado pero seguro que había un pájaro a mi derecha, escondido en el buzón del piso 3ª C. Jo que suerte pensé un pajarito está haciendo su nido en mi buzón, es el milagro de la primavera.
     Despacito me acerqué a el, lo abrí con suavidad para no asustarlo y así poder contemplar con todo su esplendor aquel ser que me regalaba su hermosura. Allí estaba, pero no había un ser vivo, parecía un sobre, pero que raro, de donde procedía esa música, que ya me sonaba mas mecánica, era un sonido melódico y muy bello, claro pensé debe ser una cajita de música.
    Meto mis manos para tocar ese bonito sobre, para abrir la cajita de música que me regalaba Lorena López Centell desde Argentina, era una melodía de Luis Alberto Spinetta.
       Al abrir el sobre me encuentro una magnífica caja de color hueso finamente labrada. Con cuidado la abro, aún pensaba que podía tener oculto algún duendecillo, pues no sabia como podía seguir sonando después de tantos días de viaje.
     En el interior del lindísimo contenedor estaba todo el secreto acordeonado de la ciudad paso a paso, minuto a minuto, finamente ensamblado en un aura un tanto triste, era una ciudad melancólica, gris.
Realmente pensé aun queda bastante para la primavera, pero ya presentía un bonito renacer desde la esperanza y la ilusión de quien hace que cada día sienta emociones muy encontradas al acceder al universo y la diversidad de los creadores de arte que me han regalado un trocito de si mismo en cada obra que recibo.
Un abrazo a todos y espero que sigan recreándose con el goce de recibir y dar mas y mas obras.