La gran exposición que Europa debía a Edward Hopper ya está
lista. El martes 12 de Junio, el Museo Thyssen abre una retrospectiva
que con 73 obras pinta el retrato exhaustivo y desolador de un artista
esencial para el arte del siglo XX.
Edward Hopper, pintor estadounidense cuya obra marcó un hito en
la historia del realismo americano pues logró plasmar en su arte esa
sensibilidad particular del siglo XX en Estados Unidos, que se
caracteriza por el aislamiento, la soledad y la melancolía. Nació el 22
de julio de 1882 en Nyack, estado de Nueva York. Entre 1906 y 1910
realizó tres viajes a Europa. Le influyeron Diego Velázquez, Francisco
de Goya, Honoré Daumier y Manet, cuya obra había conocido a través de
sus profesores de Nueva York. Las pinturas de su primera época, como Le
pavillon de flore, siguen una línea realista y muestran algunas de las
características básicas que mantendría durante toda su carrera
artística, composición basada en formas geométricas grandes y sencillas,
áreas de color planas y utilización de elementos arquitectónicos para
introducir en sus escenas fuertes líneas verticales, horizontales y
diagonales. Esta parte principalmente de su obra, es la que mas amo.
Esas parcelas tan contrastadas, con cortes abruptos y muy marcados que
nos hacen ver el conjunto como si perteneciéramos a uno más de los
elementos que hay en la composición, hábilmente trazada para que en la
mayoría de los casos quede el sujeto principal aislado en tiempo y
lugar. Fugazmente iluminado para dejar bien patente su soledad e
infortunio,
No han permitido viajar a los fascinantes halcones de la noche.
Permanecen en su obligado y fijo hogar de Chicago. Pero sí están muchas
de sus desoladas mujeres, desnudas o vestidas, acompañadas por hombres o
solas, mirando nadie sabe qué por la ventana o simplemente el vacío, en
sus casas, en el pórtico, en hoteles sombríos, en cafés, en teatros y
gasolineras. ¿Acaban de llegar o se van ? ¿De dónde vienen? ¿Qué ha
ocurrido en su vida? ¿Qué piensan, qué sienten, qué recuerdan? ¿Han
amado, se han sentido amadas alguna vez? ¿Han conocido la pérdida, la
traición el abandono y la muerte? ¿O solo están abrumadas por el fardo
grisáceo que impone la vida? Seguro que tienen pasado, pero ¿existe para
ellas el presente, poseen futuro?¿Conocemos a muchas mujeres asi?
El momento mas impactante de mucha de sus obras, y la que
hace que esta historia exista es el hecho de que muchas de estas mujeres
estén con alguna maleta cerca, estas valijas (Saco de cuero, cerrado con llave, usado por el servicio de correos para llevar la correspondencia)
que veo en sus obras, junto con muchas de las obras de Urculo me han
llevado nuevamente y sumido en un agradable sopor a unas imágenes
impactantes que retenía muy fijamente en mi retina. Eran unas
maravillosas maletas de piel finamente grabadas, en un color natural,
con su brillo aún sin matar por largos y penosos viajes. Con unos
herrajes mas propios de un joyero que como un propio elemento de
seguridad.
Estas lindas maletitas que contienen el pasaporte tatuado en la
espalda de una joven desnuda que huye despavorida de una guerra sin
sentido (como todas las guerras). En ellas viajan los sueños de sus
poseedores, mapas, mapas incluso en sus miradas, no solo en su piel.
Barcos cargados de equipajes que llevan almas perdidas, hundidas y
desesperadas. Gente que inundará como nos enseña Hopper, hoteles y
desiertas cafeterías. Personas que terminarán sus viajes en trenes
vacios. Mujeres solitarias en teatros, andenes de tren, en desoladas
habitaciones.
Siempre nos recordará este magnifico trabajo de nuestra amiga
Sodi Gabriela la soledad que supo transmitir este maravilloso artista, y
que podemos ver en Madrid para regocijo nuestro, los amantes de arte.
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